miércoles 22 de julio de 2009

Tengo una página web


Ay, qué difícil puede resultar inscribir una campaña on-line en un festival. Y es que todavía tenemos en la cabeza la idea de “página web”, concepto de los inicios de Internet, cuando cualquiera que se preciara quería contar con una. Así, pensamos en páginas, portales, diseñadores de páginas web y hasta cursillo del INEM. Sin embargo, la Red, y sobre todo sus usuarios, ha evolucionado considerablemente y el comportamiento on-line va más allá de la página personal o profesional.

Arrancamos nuestro ordenador y, simultáneamente, abrimos nuestro correo, nuestro perfil –o perfiles- de Facebook y MySpace. Además, conectamos Skype para hablar con nuestro sobrino que está de erasmus en Praga mientras escuchamos unas canciones en Spotify… Y eso para empezar. Ahora, ¿vamos a charlar o buscamos un vuelo barato a Berlín?¿Quizá compramos algo en Privalia? Es una realidad, el comportamiento del internauta ha cambiado y con él, el modo de impactar y hacer que se acerque a nuestra “página web”, si es que la tenemos.

Todo esto, que puede parecer evidente, no nos lo planteamos todo lo que debieramos y seguimos pensando en hacer una “página”. Y podemos ver acciones día a día centradas en una página hecha de la forma más deliciosa e incluso con un contenido increíble pero que empiezan y acaban ahí. Hace unos días comentaba un amigo que “hay muy poco respecto a la publicidad on-line” y quizá lleve parte de razón. No todo vale, no es la panacea, no es más barato. Ni siquiera es ya algo nuevo pero tiene sus características propias y, cuando nos lo tomemos tan en serio como un spot veremos los resultados que este medio es capaz de darnos.

Aun así, aclaremos una cosa importante. Todo esto no significa que piense que no hay que hacer microsites y derivados. A pesar del poder de comunicación y viralidad que nos puedan otorgar los Social Media y similares, el microsite siempre nos permitirá controlar la imagen, navegación y experiencia, y el resto son herramientas estupendas para combinar o llegar hasta nuestro público. Pero sí tenemos que cambiar el chip, pensar en cómo se comporta la gente en Internet, qué quiere, qué busca y cómo recibe la información, y utilizar número de recursos necesarios para alcanzar nuestros objetivos. Si seguimos pensando en “páginas web”, creo que no entraremos en la comunicación, quedándonos en el diseño.

Publicado en el Periódico de la Publicidad

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