lunes 31 de mayo de 2010

¡Paren Internet que yo me bajo!

Es una auténtica locura ponerse a pensar en el paso del tiempo, sobre todo cuando alcanzas determinada edad. Pero cuando si este paso del tiempo lo calculas sobre Internet, la sensación es escalofriante. Si además te dedicas a ello, puedes acabar con los ansiolíticos de toda la distribución nacional de Roche.

¿A qué viene esta reflexión? Sencillamente, hace unos días leíamos el “5º aniversario de Youtube”. Cuando hablamos de Youtube, nos da la sensación de que volvemos al pleistoceno, cuando teníamos que bajar al pozo a por agua caliente y apagábamos los candiles para dormir. Pero, sin embargo, sólo han pasado cinco años desde su creación. El mensaje es evidente. Si eres usuario de Internet vas a ver un montón de cosas, muy rápidas. Disfrútalo.

Ahora bien, si eres un profesional, el mensaje es notablemente diferente. No te permitas estarte quieto, no te acomodes porque quedarte atrás en este mundo es cuestión de meses. Hagamos una pequeña retrospectiva y comprobémoslo.

  • Década de los 90’s, aparece la World Wide Web. (sí señores, menos de 20 años)
  • Entre 1997 y 2001, se produce la burbuja de las .com
  • 2004, Zuckerberg crea Facebook. Google lanza Gmail. Yahoo lanza Flickr.
  • 2006, se lanza un proyecto de investigación llamado Twitter.
  • 2007, Google compra DoubleClick. (¡pero, si eso es hace tres años!)
  • 2007, se presenta el primer iPhone.
  • 2009, llega el iPhone 3GS
  • 2010, Apple saca su iPad.
Ya lo ven caballeros, sólo nos tenemos que remontar cuatro o cinco años atrás para ver la aparición de todo lo que ha transformado en mundo de Internet con lo que, mi consejo, no se duerma en los laureles (ni en otro sitio) ni crea que lo tiene todo bajo control que esto no se para ni un instante. Vertiginoso sí, pero estimulante, ¿verdad?

Publicado en El Periódico de la Publicidad

jueves 15 de abril de 2010

Dosmilnueve



Cuando uno acomete la tarea de escribir en un anuario instintivamente comienza a repasar cómo fue su año profesional, qué hizo y qué dejó de hacer, en qué se tuvo que poner las pilas, etc. Así que, en estos momentos estoy convencido de que todos vamos a hablar de lo mismo:

  • La crisis, la sempiterna crisis y cómo ha afectado al sector.
  • Las Redes Sociales. Sí, ya son una realidad, ya podemos auditarlas y monitorizarlas y, además, parece que hemos aprendido que no son gratis, que son una nueva herramienta y que, como todo, hay que tratarlo con respeto y profesionalidad. Tanto es que ya nos hemos sacado las siglas SMO.
  • El Marketing Mobile. Ah, el móvil. Hace seis años que es el “año del móvil”. Pues bueno, ahora por fin podemos decir que el marketing mobile (casi lo llamaría el iPhoning) es una realidad, un presente y el futuro. ¿No me creen? Esperemos al iPad. Adiós a la idea de que nuestro usuario está sentado en casa o en la oficina.
  • La afianzación definitiva del marketing on-line como la gran tercera pata de la publicidad. Es más, los más aventureros entre los que me incluyo hablan de una ruptura de la línea que separaba el ATL del BTL. Lo que sí es innegable es que se empieza a tratar al medio on-line con cierto respeto en nuestro país.

Pero como seguro que de esto ya hablan muchos en este anuario y estoy convencido que mejor que yo, voy a contarles alguna cosilla que me ha sucedido y deseo compartir aquí.

Hace relativamente poco, alguien del sector ,tranquilo, segurísimo que no es usted y si sigue leyendo descubrirá por qué… bueno, como decía, el otro día un cliente me soltó una afirmación que, a día de hoy, todavía me desvela: “el pilar de la comunicación es el folleto” (…). Sí, como lo leen, y no era una ironía. Todavía, de vez en cuando, me despierto a mitad de noche, empapado en sudor y las pupilas dilatas con esa frase resonando con eco en mi cerebro…: “el pilar de la comunicación es el folleto”…

Si he de ser sincero, realmente no sé si se trata de un visionario y ha dado con el kid de la eficacia y nos en pocos meses nos va a dar en los morros con este valiente axioma o estamos hablando de una sandez de magnitudes cósmicas. Mi desconcierto es tal que deseo compartirlo con el fin de alcanzar alguna orientación al respecto.

¿Recuerdan la película de los Cohen “El Gran Salto”? A ver si este tío ha dado con el hula-hop de la publicidad y estamos todos gastándonos los cuartos en que si dame un poco de tele, que hago una promo que mira que acción on-line y colocándonos en la salida del metro Pitis con unos folletos alcanzamos la notoriedad de Nike.

A modo de resumen sólo diré que estoy meridianamente convencido que este 2010 va a ser un buen año y que en el 2011 vamos a atar a los perros con longanizas.

Publicado en el Anuario de El Periódico de la Publicidad

viernes 19 de marzo de 2010

Creativina y Don Fausto. Cómo escribí dos veces el mismo artículo.


Hace tiempo, recibí el encargo de escribir un artículo para una revista sobre eventos que versara, evidentemente, sobre la creatividad en los eventos. Yo, que soy una persona que gusta de cumplir sus compromisos, escribí el siguiente artículo, creyendo inocente de mí que había hecho un correcto ejercicio de reflexión...

Creativina, el remedio eficaz contra la soberbia
Tal y como el título sugiere, quizá sea el exceso de soberbia el mayor peligro a la hora de abordar la creación de un evento o similar, ya sea dentro de un marco relacional, interno o de relaciones públicas. Una soberbia casi inevitable que a todos nos ataca cuando realizamos una acción para nuestra empresa o producto. Inevitablemente, nos encontramos tan absorbidos por todas las vicisitudes que rodean a nuestra “criatura” que, como los padres con sufijo recién nacido, pensamos que es lo más interesante del mercado y que, únicamente, con un buen catering o escogiendo el mejor hotel es suficiente para atraer la atención de nuestro público y termine satisfecho. Sin embargo, nunca debemos olvidar que junto a nuestro producto, marca, incentivo... compiten miles de ofertas conjuntamente, ya sea directa o indirectamente –una sencilla tarde lluviosa puede declinar la decisión hacia una película en casa-.
Para evitar que este exceso de soberbia arruine nuestra acción, siempre contamos con remedio, no infalible, pero sí muy eficaz: la creatividad. Gracias a ella, podemos hacer que nuestro evento destaque de los demás, ofrezca algo diferente, divertido, elegante, caro, curioso… Con creatividad podemos añadir los valores que necesitamos para que todo nuestro esfuerzo presupuestario y laboral sea percibido por el público al que nos dirigimos.
Ahora bien, cómo podemos aplicar la creatividad a la hora de abordar un evento. Desde luego, no existe una única solución, como en cualquier trabajo creativo, pero sí podemos marcar algunas pautas, como por ejemplo dónde aplicarla de modo más eficaz.
Un evento comienza mucho antes de su ejecución. Un evento comienza cuando se decide realizar dicho evento y, para nuestro público, un evento comienza cuando recibe la primera noticia de su existencia. Y ahí es, como mínimo, cuando el trabajo creativo debería hacer su primera aparición, reseñando que este evento es especial, es diferente. En el caso de que nuestro evento vaya dirigido a un público concreto, con nombres y apellidos, es la convocatoria quizá el primer factor clave. Podemos optar por una mera invitación o podemos hacer de esa invitación toda una pieza de comunicación; es la gran oportunidad para causar curiosidad y deseo, para seducir. Como en todo trabajo comunicativo, es el público y el producto (y el presupuesto, inevitablemente) los que van a dirigir el aspecto creativo de nuestra convocatoria. Así, en unos casos, optar por el humor puede ser un factor de simpatía que convierta a nuestro evento en algo realmente apetecible, sobre todo en nuestro país, como recientes estudios demuestran. La elegancia, el diseño, el formato, lo inesperado son algunas de las múltiples herramientas que podemos utilizar dentro de nuestro trabajo comunicativo.
Una vez hemos conseguido que nuestro público asista o se apunte a nuestro evento es, durante su desarrollo, el otro gran momento para aplicar “Creativina”. Y quizá sea ahora cuando la soberbia que comentábamos al inicio del artículo se convierta en más peligrosa que nunca. No debemos olvidar cuál es nuestro objetivo a la hora de convocar un evento, pero tampoco debemos dejarnos absorber por él. Así, un evento, sea de la índole que sea, ha de ser inexorablemente ameno cuanto menos. Pensar que nuestro producto o marca cuenta con un interés máximo puede hacernos caer en el craso error de tediosas presentaciones, exceso de corporativismo o simplemente hacernos olvidar que un público que sale satisfecho, alegre y contento de un evento, es un público ganado y un evento exitoso. Ya habrá tiempo para recordarles que NOSOTROS le invitamos y le hicimos pasar un momento fantástico.
Finalmente, a la hora de decidir, un buen recuerdo es un factor clave. Hay que tener presente que lo que hacemos, lo hacemos para nuestro público y que hay una cosa fantástica que se llama dossier y que podemos enviar, entregar en persona y que nos permite contar lo que queremos contar justo en el momento en que el oyente lo considera oportuno.
Sin embargo, tras enviarlo se me comunicó que, al ser creativo, esperaban algo más... pues eso, "creativo". Realmente no sé muy bien a qué se refieren, si es que el ser creativo te convierte en una especie de Dalí histriónico que va pintando huevos por las marquesinas.

De todos modos, como yo me debo a mi público y con el ánimo de no defraudar, escribí exactamente el mismo mensaje con un envoltorio más... ¿creativo?


Don Fausto el Soberbio.
“Otro banquete en honor de los cruzados” –no paraba de repetir Don Sancho- “además, la hija del recaudador Lucián se desposa, como si no fuera sabido en el reino que ya andaba casada desde hace años”. Y es que a Don Sancho se le acumulaban los eventos. También es cierto que poco más debía hacer un noble en aquella tediosa etapa de paz que Hisponia vivía en esos años. Sancho era un hombre de armas, de carácter fuerte, curtido por las cruentas batallas en las que había participado defendiendo sus tierras frente a los melunios, quienes osaban reclamar el territorio como una de sus provincias. Pero ellos les hicieron frente y obligaron a retroceder. A su vuelta, todo eran vítores, aclamación popular y celebraciones. Al fin y al cabo, no sólo había sido una victoria de aquellos que derramaron su sangre en el campo de batalla, toda Hisponia tenía algo que festejar, todos habían hecho retroceder a Melunia.
Fueron días intensos: una fiesta el lunes; el miércoles, un viaje por los caminos de Retonia... Cada jornada era buena para comer, beber, cantar y, cómo no, para relatar las hazañas y peripecias del combate. Y esto último era la especialidad de Don Sancho. Se hinchaba como una sandía, se sentaba en el centro de un grupo de campesinos y jóvenes y comenzaba una de sus historias. Conforme las contaba, más grandes eran sus épicas y menores las de sus enemigos. Así, poco a poco, Don Sancho fue creyéndose la última versión de sus cuentos, haciéndole cada vez más parecido a una sandía y siendo conocido como El Soberbio, pues ya pocos eran los que no apreciaban cómo estas habían ido transformándose en fábulas casi increíbles.
Los festejos comenzaron a disminuir hasta que desaparecieron. Ahora, poco había que hacer, así que, como en un intento de recuperar aquella sensación, la nobleza -únicamente preocupada por la recaudación de impuestos- celebraba un evento tras otro. Aunque, desde luego, no era lo mismo. “¡Ya no se sabe hacer un buen festejo!” repetía incansablemente Don Sancho por las frías estancias de su castillo.
Había pasado lentamente un semestre desde la victoria cuando el hijo mayor de Don Sancho, un apuesto joven, convino matrimonio con una doncella de Dorminán. “¡Será la mayor fiesta de todas!¡El mejor vino, la mejor música, los jóvenes más apuestos, las mujeres más bellas!¡Este banquete se recordará durante lustros, será como aquellas fiestas de la victoria!”. Y, efectivamente, casi como si el desposado fuera él, invirtió gran fortuna y esfuerzo en la celebración de la boda de su hijo.
Y llegó el gran día. Gentes de todas las provincias cercanas e incluso alguno de cierto reino remoto llegaban sin cesar al castillo de Don Sancho. Sin embargo, ante su sorpresa, la gente no parecía divertirse. “¿vendrás la semana que viene al nombramiento de Don Luis en Cartoma?”,”qué remedio…”. Don Sancho no se explicaba aquellos comentarios. Finalmente decidió tomar cartas en el asunto y, alzando su copa mientras golpeaba la mesa, mandó silencio y comenzó a contar una de sus hazañas. Pero a la gente ya no le divertían sus historias. Poco a poco, cada uno fue retirándose hasta que Don Sancho, algo embriagado por el vino, se miró en el espejo y se dijo: “No lo entiendo, si es como aquellos festejos en los que todos se divertían… no lo entiendo”.
La Soberbia de Don Sancho no le dejó mirar más allá. Aquellas primeras fiestas eran compartidas por todos; sin embargo, la boda de su hijo era únicamente una alegría familiar. Aquellos festejos fueron grandes, y los primeros; repetirlos ya no sorprendía a nadie. Don Sancho se recostó en su camastro y pensó, “una buena guerra os daba yo a todos”.
“En este relato no se han sacrificado ni dañado animales. El cordero del banquete era una réplica a base de coles y lechuga realizada por la empresa de efectos especiales Fermín El Mago S.L.”.

No recuerdo cuál de los dos fue finalmente publicado. Espero y confío fuera el primero...

miércoles 24 de febrero de 2010

Basado en hechos reales

¿Puede Facebook ayudarnos con nuestro negocio? Es una pregunta que normalmente aburre porque suele venir seguida de axiomas sobre cómo utilizar las redes sociales. Y entramos en la dinámica metapublicitaria en la que la estrategia supera a la realidad y nos la creemos porque… bueno, no sabemos muy bien por qué. Sin embargo hay cosas que de un bofetón te bajan de la teoría a la realidad. Y eso es lo que ocurre con el caso de hoy: Neumáticos Agustín.

Un taller de reparación y cambio de neumáticos sito en Pueblo Nuevo (Madrid). Nada especial ¿no? Pues sí, porque Juanjo Chousa, aficionado al Facebook y me atrevería a decir más avispado que muchos directores de marketing y publicitarios, decidió aprovechar esta red para dar un paso adelante con su negocio. Y, como buen estratega se marcó su plan, no sé si por intuición o realmente planeado, sinceramente me importa un pepino.

Evidentemente, lo primero fue crear su página Neumáticos Agustín, llegando hasta donde el 90% de las marcas llega. Y ahora a esperar ¿verdad? Pues no.

Don Juanjo (y le llamo de “don” porque tiene toda mi admiración) necesitaba engrosar su grupo ya que vacío de poco le servía. Se puso en contacto con grupos relacionados con su negocio como fans de coches, compra-venta de coches… Por otro lado, buscó amigos para que ejercieran de líderes de opinión y, a través de ellos, llegar a más gente. Además, utilizando la potencialidad del buscador de FB, encontró gente que residía cerca de su taller… En resumen, creó una estrategía para conseguir usuarios. Y además, con una gran baza: ofertas exclusivas a todos los integrantes.

Finalmente Neumáticos Agustín ya puede medir resultados. Lo más importante: ha conseguido nuevos clientes. Pero ahí no queda la cosa, el teléfono suena menos porque mucha gente pregunta vía Facebook, lo que le permite una optimización del tiempo mucho mayor. Además, ha roto la pereza que puede tener una llamada telefónica por un cómodo mensaje vía FB, lo que ha ocasionado un mayor número de primeros contactos.

En definitiva, un auténtico caso de éxito conseguido por alguien que cree en lo que hace, que no busca “los diez grandes errores de las redes sociales” sino que su gran sentido común nos da en toda la boca a todos aquellos que escribimos y hablamos sin parar del dospuntocero.

Porque sepan que antes de las vacaciones, Neumáticos Agustín te recuerda que vigiles la presión de las ruedas y lleves cuidado en la carretera. Porque te ofrece confianza y ofertas exclusivas. Porque Don Juanjo Chousa de verdad entiende qué es Facebook.

p.d.: Y ahora se ha lanzado a la creatividad con el grupo “Señoras que después de cambiar sus ruedas en Neumáticos Agustín, se van de karaoke”. Señores, yo me descubro.

Publicado en El Periódico de la Publicidad

p.d.: Añadir que, según sus informes, ha generado beneficios en un año de 5 cifras. Ante esto, caballeros, poca réplica nos queda...